
Os presento a Silvia. Y cómo no, en los tiempos que corren —qué drástico suena, ¿no?— os la presento en un ambiente de estudio. Hace dos días publiqué un vídeo de la biblioteca de Humanidades (Universitat de València). Hoy seguimos con esa dinámica.
Mucha gente elige la noche para estudiar. Tiene sus ventajas: más tranquilidad, más concentración, y por supuesto, te lo pasas mejor. Alguien me dijo una vez: "nunca ocurre nada bueno después de la madrugada", y es que la gente se transforma. Y sino que le pregunten a esta chica, que tiene algo de Cenicienta. Cuando pasan de las doce es como si hubiese tomado toda la droga del mundo, pero sin haberlo hecho. Su cabeza empieza a deducir consecuencias lógicas, que puede que para ella sean lógicas, pero para el resto significan algo de locura y sinsentido. No digo que esté loca, sólo que se vuelve un poco loca —en el buen sentido de la palabra—.
En fin, como veis, en todo ambiente de estudio nocturno es necesario un Red Bull —o sucedáneo— o miles de cafés de 0,45€, de esos que no sabes si son café, pero que en la máquina de la entrada de la biblioteca te aseguran que sí. También es necesario tener una botella de agua —no queremos deshidratarnos— y todos los apuntes desparramados por la mesa, que aunque parezca que todo está desordenado, no podría existir orden más exacto.
Y para terminar, os recomiendo el blog que Silvia comparte con otras tres compañeras de clase. Una especie de agenda cultural y rincón de actualidad de la ciudad de Valencia:
Vive la ciudad. Pásate, seguro que encuentras algo de tu gusto.
¡Suerte a todos en los exámenes, que empiezan hoy!